
Por qué el exceso de velocidad en ciudad es tan perseguido
Los límites de velocidad en ciudad no son arbitrarios. Están pensados para reducir la gravedad de los accidentes, especialmente de los atropellos. A 30 km/h la probabilidad de que un peatón sobreviva es muy alta; a 50 km/h, la situación cambia por completo. Por eso los ayuntamientos y la DGT han intensificado los controles de velocidad en vías urbanas, apoyándose en radares fijos, móviles y de tramo.
Las multas por exceso de velocidad en ciudad pueden parecer “menores” comparadas con las de autopista, pero tienen un impacto muy importante en puntos y en historial del conductor. Conocer los tramos sancionadores, los importes y las posibilidades de defensa es clave para tomar decisiones informadas.
Límites de velocidad más habituales en ciudad
Tras las últimas reformas, los límites básicos en vías urbanas son:
- 20 km/h en vías con plataforma única de calzada y acera.
- 30 km/h en vías de un único carril por sentido.
- 50 km/h en vías de dos o más carriles por sentido.
Algunas ordenanzas municipales pueden fijar límites inferiores en zonas escolares, residenciales o de tráfico calmado, lo que exige prestar especial atención a la señalización concreta de cada calle.
Tramos sancionadores por exceso de velocidad en ciudad
Las sanciones dependen del margen en el que se supere el límite. De forma orientativa, y sin entrar en tablas oficiales, podemos distinguir:
- Excesos leves que no conllevan pérdida de puntos, pero sí multa económica.
- Excesos moderados con pérdida de 2 a 4 puntos.
- Excesos graves con pérdida de 6 puntos y multa elevada.
Además, cuando la velocidad es muy superior a la permitida, puede llegar a hablarse de delito contra la seguridad vial, especialmente si se superan ciertos umbrales en vías limitadas a 30 o 50 km/h.
Radares urbanos: fijos, móviles y de tramo
En ciudad se utilizan distintos tipos de radares:
Radares fijos
Son cajas instaladas de forma permanente en semáforos, postes o pórticos. Suelen estar señalizados, aunque no siempre de forma evidente, y controlan puntos conflictivos como cruces, colegios o zonas de alta siniestralidad.
Radares móviles
Van en vehículos policiales o trípodes colocados en arcenes o aceras. Pueden cambiar de ubicación con frecuencia y no siempre están señalizados, lo que genera un fuerte efecto disuasorio pero también dudas sobre la corrección de la medición.
Radares de tramo
Cada vez más presentes en túneles urbanos y vías de circunvalación interior. Calculan la velocidad media entre dos puntos, por lo que un solo “apretón” puntual no basta para ser sancionado, pero sí una conducción rápida mantenida en ese tramo.
El margen de error del radar en vías urbanas
Al igual que en carretera, los radares urbanos deben aplicar un margen de error. En muchos casos es más relevante, porque un par de kilómetros por hora puede suponer pasar de una infracción sin puntos a otra con pérdida de puntos.
En un recurso, suele solicitarse que se acredite el tipo de radar, el margen de error aplicable y la velocidad corregida. Si solo se indica la velocidad medida, o no se explica el cálculo, existe margen para cuestionar la sanción.
Errores frecuentes en las multas por velocidad en ciudad
Entre los defectos más habituales que se detectan en este tipo de sanciones destacan:
- Confusión sobre el límite de la vía cuando la señalización es deficiente o contradictoria.
- Dudas sobre el punto kilométrico real o la calle exacta en la que se tomó la medición.
- Notificaciones que llegan fuera de plazo o con datos incompletos.
- Ausencia de certificado de calibración del radar o certificado caducado.
Estos errores no se aprecian a simple vista; requieren revisar con calma la documentación y, en ocasiones, solicitar copias del expediente.
Cómo valorar si merece la pena recurrir
No todas las multas por exceso de velocidad se deben recurrir, pero hay casos en los que puede ser muy interesante:
- Cuando la sanción conlleva pérdida de puntos y ya tienes un saldo reducido.
- Cuando el exceso de velocidad es mínimo respecto al cambio de tramo sancionador.
- Cuando la notificación contiene errores claros o la señalización in situ no coincide.
- Cuando la multa procede de un radar recién instalado del que se sospechan problemas de calibración.
En estas situaciones, un recurso bien fundamentado puede lograr la anulación de la multa o su reclasificación en un tramo menos grave.
Pasos básicos para recurrir
El esquema suele ser el siguiente:
- Comprobar la fecha de la infracción y de la notificación.
- Solicitar, si es necesario, el expediente completo, incluyendo fotografías y certificados.
- Redactar un escrito de alegaciones estructurado en hechos, fundamentos y petición.
- Presentar el recurso en plazo por internet, correo administrativo o registro oficial.
Si la situación es compleja o hay riesgo serio de perder puntos, resulta aconsejable contar con la ayuda de un abogado de tráfico que revise todos los detalles.
Conclusión
Las multas por exceso de velocidad en ciudad son cada vez más frecuentes, pero no por ello deben aceptarse siempre sin más. Entender los límites aplicables, revisar la actuación del radar y analizar la notificación permite detectar errores que pueden aprovecharse en la defensa. La combinación de prudencia al volante y conocimiento de tus derechos es la mejor receta para evitar problemas con este tipo de sanciones.