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Inspección de Hacienda: fases del procedimiento y derechos del contribuyente

Impuestos y Tributos
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Inspección de Hacienda: mucho respeto, pero también reglas claras

Pocas palabras generan tanta inquietud como “inspección de Hacienda”. Sin embargo, más allá del miedo inicial, la inspección es un procedimiento regulado por ley, con fases, plazos y derechos muy concretos para el contribuyente. Conocer cómo funciona ayuda a afrontarla con más seguridad y menos improvisación.

Qué diferencia hay entre comprobación y inspección

No todas las actuaciones de la Agencia Tributaria tienen la misma intensidad. De forma simplificada, podemos distinguir:

  • Comprobaciones limitadas: suelen centrarse en aspectos concretos (un año, un impuesto, un dato aislado).
  • Inspecciones propiamente dichas: permiten a la Administración revisar en profundidad varios ejercicios, impuestos y operaciones.

La comunicación de inicio del procedimiento indicará de qué tipo de actuación se trata y qué periodos impositivos se van a revisar.

Inicio de la inspección y primera notificación

La inspección suele comenzar con una notificación de inicio en la que se informa al contribuyente de:

  • Qué impuestos se van a revisar.
  • Qué ejercicios están afectados.
  • Qué unidad de la Agencia Tributaria se encargará del expediente.
  • Fecha y lugar de la primera comparecencia, si la hay.

A partir de ese momento, se abre el procedimiento inspector, con una duración máxima que la Administración debe respetar salvo causas justificadas.

Documentación que puede solicitar Hacienda

Durante la inspección, la Administración puede pedir diversa documentación, como:

  • Libros de contabilidad y registros fiscales.
  • Facturas emitidas y recibidas.
  • Extractos bancarios y justificantes de movimientos.
  • Contratos, escrituras y otros documentos relevantes.

Responder de forma ordenada y dentro de plazo reduce tensiones y facilita la defensa de la posición del contribuyente.

Fases del procedimiento inspector

A grandes rasgos, el procedimiento pasa por varias etapas:

  1. Inicio: notificación y definición del alcance de la inspección.
  2. Actuaciones de comprobación: requerimientos de información, visitas, análisis de documentación.
  3. Propuesta de regularización: si Hacienda discrepa, formula una propuesta con detalle de ajustes.
  4. Trámite de audiencia: el contribuyente puede presentar alegaciones y aportar nuevas pruebas.
  5. Liquidación definitiva: la Administración dicta resolución, que puede incluir sanciones.

Derechos del contribuyente durante la inspección

El contribuyente no está indefenso. La normativa reconoce, entre otros, los siguientes derechos:

  • A ser informado del alcance de la inspección y de la identidad de los actuarios.
  • A contar con asesoramiento profesional de abogado, asesor fiscal o graduado social.
  • A formular alegaciones y aportar documentos en su defensa.
  • A que las actuaciones se desarrollen dentro de los plazos legales.
  • A recurrir las liquidaciones y sanciones que se dicten.

El papel de las actas de inspección

Al finalizar las actuaciones, los servicios de inspección levantan un documento clave: el acta de inspección. En ella se recogen:

  • Los hechos que la Administración considera probados.
  • Las normas aplicadas.
  • Los ajustes a las bases y cuotas de los impuestos afectados.
  • La propuesta de sanción, en su caso.

El contribuyente puede mostrar su conformidad total, parcial o disconformidad con el contenido del acta, lo que influirá en las posibles reducciones de sanciones y en los siguientes recursos.

Consejos prácticos ante una inspección

Algunos consejos útiles son:

  • No ignorar la notificación ni dejar pasar los plazos.
  • Buscar asesoramiento especializado desde el principio, sobre todo en expedientes complejos.
  • Preparar la documentación con orden, explicando el contexto de las operaciones dudosas.
  • Mantener una actitud colaboradora, pero sin renunciar a los propios derechos.

Conclusión

Una inspección de Hacienda no es un trámite agradable, pero tampoco es un espacio sin reglas. Saber cómo se estructura el procedimiento, qué puede pedir la Administración y qué derechos tiene el contribuyente permite afrontarla con mayor tranquilidad, reducir riesgos y defender con rigor la situación fiscal propia o de la empresa.