
La importancia de planificar cuando hay una persona con discapacidad
Cuando en la familia hay una persona con discapacidad, la planificación de la herencia cobra una relevancia especial. No se trata solo de dejarle bienes, sino de garantizar que estará protegida a largo plazo, que sus recursos se gestionarán correctamente y que, en la medida de lo posible, mantendrá su calidad de vida sin perder prestaciones públicas.
Objetivos principales al diseñar la herencia
Al planificar la herencia para un heredero con discapacidad, suelen perseguirse varios objetivos:
- Asegurar una fuente estable de recursos para toda su vida.
- Evitar que terceros sin escrúpulos se aprovechen de su situación.
- Compatibilizar la herencia con las prestaciones y ayudas públicas.
- Reducir la carga de gestión para el resto de la familia.
Figuras jurídicas de protección
Existen distintas herramientas que pueden utilizarse, según el grado de discapacidad y el entorno familiar:
Sistemas de apoyo y curatela
Tras la reforma civil, se abandona la incapacitación tradicional y se apuesta por sistemas de apoyo personalizados. La curatela es una de las figuras centrales para ayudar a la persona con discapacidad a tomar decisiones, sin sustituirla por completo.
Sustitución fideicomisaria
El testador puede prever que ciertos bienes se dejen en beneficio de la persona con discapacidad mientras viva y, a su fallecimiento, pasen a otros herederos. Es una forma de asegurarle recursos sin desproteger el resto de la estructura familiar.
Patrimonios protegidos
Los patrimonios protegidos son figuras específicas para personas con discapacidad, en las que se integran determinados bienes y derechos destinados a cubrir sus necesidades vitales. Aportan ventajas fiscales a quienes realizan aportaciones y garantizan que esos bienes solo se utilizarán en su beneficio.
Beneficios fiscales en herencias a favor de personas con discapacidad
La normativa del Impuesto de Sucesiones suele contemplar reducciones específicas en la base imponible cuando el heredero tiene reconocida una discapacidad igual o superior a ciertos porcentajes. Estas reducciones pueden ser muy significativas y reducir mucho el impuesto a pagar.
Compatibilidad con prestaciones y ayudas públicas
Uno de los miedos más frecuentes de las familias es que, al heredar, la persona con discapacidad pierda prestaciones o apoyos. Por eso resulta esencial:
- Analizar el tipo de prestación y sus requisitos de renta y patrimonio.
- Diseñar la herencia para no superar determinados umbrales o hacerlo de forma escalonada.
- Valorar el uso de figuras como el patrimonio protegido o determinadas estructuras de administración de bienes.
Administrador de bienes o persona de confianza
En muchos casos conviene designar a una persona (o incluso a más de una) para que se encargue de gestionar los bienes heredados por la persona con discapacidad. Puede ser:
- Un familiar cercano.
- Un profesional de confianza.
- Una entidad especializada.
Esta designación puede hacerse en el testamento, detallando funciones, límites y mecanismos de rendición de cuentas.
Errores que conviene evitar
Entre los fallos más habituales se encuentran:
- Dejar grandes sumas de dinero sin prever cómo se administrarán.
- No tener en cuenta el impacto sobre las prestaciones públicas.
- No hablar con el resto de hermanos o familiares sobre el plan sucesorio.
- No actualizar el testamento cuando cambian la situación o la normativa.
Conclusión
Planificar una herencia cuando hay una persona con discapacidad exige un enfoque específico y muy cuidadoso. Utilizar figuras jurídicas de protección, aprovechar los beneficios fiscales y coordinar la herencia con las prestaciones públicas permite ofrecer seguridad y estabilidad al heredero vulnerable sin desatender al resto de la familia.