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Empresa familiar en la herencia: cómo proteger el negocio y a la familia

Índice

La empresa familiar como pieza central de la herencia

En muchas familias, la empresa familiar es el principal activo del patrimonio: un negocio construido durante años con esfuerzo y sacrificio. Cuando el fundador fallece, se abre un momento crítico: decidir cómo se reparte la empresa, quién la dirige y cómo se protege tanto el negocio como la unidad familiar.

Una herencia mal planificada puede poner en riesgo la continuidad de la empresa y generar conflictos muy difíciles de gestionar.

Riesgos habituales al heredar una empresa familiar

Entre los principales riesgos destacan:

  • Reparto de participaciones entre herederos con intereses muy distintos (unos quieren seguir en la empresa, otros prefieren vender).
  • Falta de líder claro tras la muerte del fundador.
  • Problemas de liquidez para pagar el Impuesto de Sucesiones.
  • Confusión entre patrimonio personal y patrimonio empresarial.

Planificación mediante testamento

El testamento es la herramienta clave para ordenar la sucesión en la empresa familiar. Algunas opciones habituales son:

  • Designar sucesor en la gestión, dejando claro quién debe asumir la dirección.
  • Asignar un mayor porcentaje de participaciones a los herederos que trabajan en la empresa.
  • Compensar a los demás herederos con otros bienes (inmuebles, dinero, etc.).
  • Establecer restricciones a la venta de participaciones a terceros.

Acuerdos societarios y protocolos familiares

Además del testamento, es muy útil contar con instrumentos como:

  • Estatutos sociales adaptados, que regulen la transmisión de participaciones.
  • Protocolos familiares, que recogen las reglas internas de la familia en relación con la empresa: incorporación de familiares, remuneraciones, órganos de gobierno, etc.

Estos documentos ayudan a prevenir conflictos y fijan un marco de actuación consensuado.

Ventajas fiscales de la empresa familiar

La legislación española contempla importantes beneficios fiscales para la transmisión de empresas familiares, tanto en vida (donación) como por herencia, siempre que se cumplan ciertos requisitos de:

  • Participación mínima en el capital.
  • Funciones de dirección.
  • Actividad económica real (no meras sociedades patrimoniales).

Aprovechar estas ventajas puede reducir significativamente la carga del Impuesto de Sucesiones.

Liquidez para pagar impuestos y evitar ventas forzadas

Uno de los problemas más graves es no disponer de liquidez suficiente para pagar los impuestos derivados de la herencia de la empresa. Para evitar ventas apresuradas de participaciones o activos, se pueden considerar medidas como:

  • Contratar seguros de vida que proporcionen liquidez a los herederos.
  • Planificar donaciones parciales en vida, aprovechando bonificaciones.
  • Negociar fraccionamientos o aplazamientos con la Administración tributaria.

El papel del heredero no empresario

Es frecuente que solo uno o algunos de los hijos quieran seguir vinculados al negocio. En estos casos conviene:

  • Diferenciar entre derechos económicos (dividendos) y derechos políticos (voto, gestión).
  • Establecer mecanismos de salida para quienes no quieran permanecer como socios.
  • Valorar la compra de participaciones por parte de los herederos gestores.

Conclusión

La empresa familiar requiere una planificación sucesoria específica. Un buen testamento, unos estatutos bien diseñados y, en su caso, un protocolo familiar claro permiten proteger el negocio, asegurar la continuidad generacional y minimizar los conflictos entre herederos, aprovechando además las ventajas fiscales previstas para este tipo de patrimonios.