
Qué entendemos por divorcio contencioso
Hablamos de divorcio contencioso cuando uno de los cónyuges presenta la demanda sin que exista acuerdo con el otro sobre el divorcio o, sobre todo, sobre las medidas que deben regular la ruptura. En lugar de negociar un convenio regulador, cada parte defiende su postura y será el juez quien decida.
No es la vía deseable, pero a veces es la única posible cuando el diálogo está roto o existen posiciones muy alejadas en temas tan sensibles como la custodia, las pensiones o el uso de la vivienda.
Cuándo suele plantearse un divorcio contencioso
Entre las situaciones más frecuentes en las que acaba siendo necesario un procedimiento contencioso se encuentran:
- Desacuerdo sobre quién debe tener la custodia de los hijos o sobre el régimen de visitas.
- Conflictos graves acerca de la pensión de alimentos o la pensión compensatoria.
- Disputa por el uso de la vivienda familiar.
- Existencia de violencia de género u otras circunstancias que hacen inviable el diálogo directo.
- Falta total de comunicación entre los cónyuges.
Fases del procedimiento de divorcio contencioso
1. Demanda y contestación
El proceso comienza cuando uno de los cónyuges, asistido por un abogado de familia, presenta la demanda de divorcio ante el juzgado competente. En ella se solicitan unas medidas concretas.
El otro cónyuge recibe la demanda y dispone de un plazo para contestar por escrito, aceptando o rechazando las pretensiones y formulando sus propias propuestas.
2. Vista o juicio
Tras los escritos, el juzgado señala una vista en la que:
- Comparecen las partes con sus abogados y procuradores.
- Se practican pruebas: interrogatorio de los cónyuges, testigos, peritos (por ejemplo, psicólogos), informes sociales, etc.
- Los abogados exponen sus conclusiones y argumentos jurídicos.
3. Sentencia
Con toda la información sobre la mesa, el juez dicta sentencia de divorcio fijando las medidas que regirán en adelante: custodia, visitas, pensiones, vivienda, reparto de determinados bienes, etc. Estas medidas pueden recurrirse ante la Audiencia Provincial si alguna de las partes no está conforme.
Medidas provisionales en un divorcio contencioso
Mientras se tramita el procedimiento, puede ser necesario fijar medidas provisionales para regular situaciones urgentes, como quién se queda en la casa, con quién viven los hijos o qué pensión se abona mientras llega la sentencia.
Estas medidas pueden solicitarse:
- Junto con la demanda de divorcio.
- Antes de presentar la demanda, mediante un procedimiento específico de medidas provisionales previas.
Duración y costes aproximados
El divorcio contencioso suele ser más lento y costoso que el de mutuo acuerdo:
- La duración puede ir desde varios meses hasta más de un año, dependiendo de la carga del juzgado y de la complejidad del caso.
- Los honorarios de abogados y procuradores son mayores, al requerir más trabajo y celebrarse juicio.
- Pueden añadirse costes de peritajes psicológicos, informes sociales o tasaciones de bienes.
Impacto emocional y en los hijos
Más allá del dinero y del tiempo, el contencioso tiene un fuerte impacto emocional. La tensión se mantiene durante meses y, en ocasiones, se trasladan al procedimiento judicial conflictos que podrían gestionarse de otro modo. Los hijos, si los hay, suelen ser quienes más sufren este clima de enfrentamiento.
Por ello, incluso en procedimientos contenciosos, es útil mantener abierta la puerta a los acuerdos parciales y a la mediación familiar cuando sea posible.
El papel del abogado en un divorcio contencioso
En este escenario, el abogado de familia no solo defiende jurídicamente a su cliente; también:
- Valora la viabilidad real de cada pretensión.
- Aconseja sobre posibles acuerdos que eviten un juicio innecesario.
- Prepara la prueba de forma estratégica (testigos, peritos, documentos…).
- Ayuda a mantener una visión más fría cuando las emociones se disparan.
Cuándo plantearse reconducir a un mutuo acuerdo
A veces el proceso arranca como contencioso, pero con el paso del tiempo se abre la posibilidad de alcanzar un acuerdo global. Si ambas partes se acercan a posiciones razonables, firmar un convenio regulador y transformarlo en mutuo acuerdo puede ahorrar tiempo, dinero y desgaste.
Conclusión
El divorcio contencioso es la vía adecuada cuando no hay manera de llegar a acuerdos mínimos o cuando está en juego la protección de los hijos o del propio cónyuge. Entender sus fases, su duración y sus costes, y contar con un abogado de confianza, permite afrontar el proceso con más realismo y defender los intereses propios sin perder de vista el impacto humano de cada decisión.