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Reparaciones en la vivienda de alquiler: qué paga el casero y qué paga el inquilino

Vivienda y Alquiler
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La eterna discusión: “eso lo pagas tú”

Grifo que pierde agua, caldera que falla, persiana que se cae, humedades en la pared… La vida en una vivienda de alquiler trae tarde o temprano averías y reparaciones. El problema es cuando casero e inquilino no se ponen de acuerdo sobre quién debe pagar qué.

La ley marca una distinción básica entre pequeñas reparaciones a cargo del inquilino y reparaciones de conservación que corresponden al propietario.

Obligación del casero de conservar la vivienda habitable

El propietario está obligado a realizar, sin subir la renta por ello, todas las reparaciones necesarias para mantener la vivienda en condiciones de habitabilidad, salvo que el deterioro sea culpa del inquilino.

Esto incluye, por ejemplo:

  • Problemas estructurales: humedades graves, grietas, filtraciones.
  • Averías importantes en instalaciones básicas: agua, luz, gas, calefacción.
  • Reposición de elementos que se han estropeado por el paso del tiempo y el uso normal.

Pequeñas reparaciones a cargo del inquilino

El inquilino debe asumir las pequeñas reparaciones derivadas del desgaste por el uso cotidiano, como por ejemplo:

  • Cambiar bombillas y tubos fluorescentes.
  • Reponer pilas de mandos o dispositivos.
  • Ajustar una cisterna que gotea ligeramente.
  • Arreglos menores en pomos, tiradores o similares.

La frontera entre “pequeña reparación” y “avería importante” puede ser difusa y suele ser origen de discusiones.

Qué hacer cuando surge una avería

Si se produce una avería relevante en la vivienda:

  • Comunícala al casero lo antes posible, preferiblemente por escrito (correo, WhatsApp, burofax…).
  • Describe el problema con detalle y, si puedes, adjunta fotos o vídeos.
  • Solicita expresamente que se organice la reparación en un plazo razonable.

Cuanto mejor documentes la comunicación, más fácil será reclamar si el propietario no actúa.

Emergencias y reparaciones urgentes

Si la avería es tan grave que afecta a la seguridad o a la habitabilidad inmediata (reventón de tubería, fuga de gas, corte total de luz por fallo en la instalación…), puede ser necesario:

  • Llamar a los servicios de emergencia o técnicos de urgencia.
  • Informar al casero en ese mismo momento o lo antes posible.
  • Guardar facturas y justificantes por si hay que repercutir el coste.

Qué hacer si el casero no repara

Si, pese a los avisos, el propietario se niega a arreglar una avería que claramente le corresponde:

  • Reitera la solicitud por burofax o medio que deje constancia.
  • Valora pedir asesoramiento a un abogado especializado o a una asociación de consumidores.
  • En casos graves, puede plantearse solicitar una rebaja de la renta o incluso resolver el contrato, pero siempre con asesoramiento previo.

No es recomendable dejar de pagar el alquiler por tu cuenta sin respaldo legal, porque puedes acabar en un procedimiento de desahucio.

Conclusión

Las reparaciones en la vivienda de alquiler no deberían ser un campo de batalla continuo. La regla general es clara: el inquilino asume los pequeños arreglos del uso diario y el propietario, las averías estructurales y de conservación. Comunicar por escrito, guardar justificantes y pedir ayuda profesional cuando el casero no cumple son claves para defender tus derechos sin ponerte en una situación de riesgo jurídico.